Feminismo vs. Astrología

Feminismo: “la ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos1538830_652238398187624_9006024488117610261_n que los hombres”. Es decir, que la diferencia de género no implique una ventaja para unos y una desventaja para otras. Quiero pensarme feminista. Digo “quiero” porque también yo sigo atravesado por patrones culturales que me condicionan y que quizás todavía no hice del todo consciente. Es probable que, tal vez, con mayor frecuencia de lo que desearía, tenga algún comportamiento que parezca evidenciar la postura contraria. Desde esta ambivalente consciencia, me encuentro en la necesidad de expresar cierta crítica al pensamiento astrológico. Veo la creciente necesidad de cuestionar algunos de sus supuestos “tradicionales” porque arrastran una concepción patriarcal y machista del Universo. Es probable que, de no ser conscientes de ellos, estemos trasmitiéndolos en nuestra práctica.

Habría que hacer todavía una pequeña aclaración. Y escribo “pequeña” cuando debería escribir “sutil”. De hecho, la crítica del feminismo a la astrología es tan evidente y tan devastadora que sorprende que no se haya hecho oír más fuerte antes. Incluso hoy, muchos intentarán negarla haciendo referencia a la sutileza de este comentario: que en Astrología, cuando hablamos de planetas o signos masculinos y femeninos, no hablamos de hombre o mujer (no hablamos de género) sino de cualidades energéticas. Lamentablemente, en Occidente no tuvimos la habilidad de elaborar conceptos como Yin Yang Symbol.jpgying o yang cuando, en realidad, hubiéramos querido referirnos a ellos. Justamente, esta incapacidad de dar nombre propio e inconfundible a estas dos cualidades, ying y yang, para, en cambio, recurrir a la simpleza del lenguaje cotidiano al repetir los términos femenino y masculino, diferenciadores de género, ya señala la incómoda crítica, necesaria de ser hecha. Esta es la primera evidencia de que el patriarcado y el machismo con sus marcadas tendencias a la definición de roles según el género se han infiltrado en el vocabulario astrológico. Digo la primera porque puestos a mirar, surgen posturas ideológicas muy poco igualitarias.

Probablemente, la mayoría de los/as practicantes de astrología sostienen que cada cual tiene derecho a ser el hombre o mujer que quiera ser. Por eso defendemos que cada persona estudie su carta natal. Conocerla nos empodera porque legitima nuestra individualidad. Sin embargo, usamos un vocabulario que está mermado por la semántica machista.

Por empezar, miremos las referencias a los mensajeros celestes, los planetas tradicionales: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte, Júpiter y Saturno. De siete planetas, sólo dos son femeninos, uno es hermafrodita y los otros cuatro son masculinos. repairing-the -breach.jpgTenemos a Zeus en el panteón galáctico pero no a Hera, diosa de diosas. Se repite el modelo al agregar los planetas transpersonales, descubiertos más tarde: Urano, Neptuno y Plutón. ¿Por qué nadie piensa en Perséfone, por ejemplo, diosa y reina del mundo de los Infiernos? ¿Por qué en lugar de Urano nadie piensa en Pandora, también dadora de bienes y martirios a la Humanidad? No, la mujer es relegada a dos funciones: cuidar o nutrir (Luna) y amar (Venus). Llama la atención que haya astrólogos que usan a Lilith, una Luna Negra, el poder oscuro de la mujer. Busqué si había cálculos para un Sol negro, el poder oscuro del hombre, pero las únicas referencias que encontré fueron en relación a un sol/portal al que reverenciaban los germanos y que parece de alguna forma relacionado con la esvástica nazi. ¿Por qué no hay un poder oscuro del hombre, un sol negro en el horóscopo? Y si lo hay, ¿por qué al buscar “luna negra astrológica” en Google TrueLilithse obtienen infinidad de resultados y con “sol negro astrológico” no? Quizás porque el patriarcado extiende sus garras a plena luz del día y no oculto en la oscuridad. No es negro ni misterioso, se ejerce a todas horas y con excesivo cinismo, de forma tan abierta y cotidiana que, a menudo, no lo vemos.

Pensemos ahora en las dignidades planetarias. Se dice que un planeta que se encuentra en el signo regente actúa con fluidez. Si está su signo de exaltación es como un “invitado especial en casa ajena”.  ¿Cuándo Venus se encuentra en regencia? Cuando está en Tauro o Libra, signos relacionados con el placer, la estética y la armonía. ¿Cuándo se encuentra exaltada? Cuando se encuentra en Piscis. Me parece evidente que las pretensiones culturales han contaminado la distribución de las dignidades planetarias. Se esperaba que una mujer fuera sumisa, servicial y bella. De gwyneth_paltrow_500x375hecho, a Elena se la culpa de haber ocasionado la Guerra de Troya. Los hombres que declararon la guerra, en cambio, tienen que resolver los problemas que causa una mujer. Son los únicos capaces de intervenir para solucionar los resultados de la femenina acción inmoral: volverse objeto de disputa entre un joven hermoso de nombre Paris y un rey más bien bruto y rudimentario de nombre Menelao. Por supuesto, no hay mejor forma de solucionar la dispusta que a través de la guerra. Sin embargo, Grecia perdona a Helena. ¿Por qué? Porque la areté de la mujer es ser bella (en efecto, ¿qué culpa hay en ser bella?). El término areté está relacionado con la excelencia, con cumplir con la función primordial del objeto/sujeto al que se le aplique. Por ejemplo, la areté de un cuchillo es cortar. Pues para los griegos, la areté de la mujer era la belleza, Venus en Libra/Tauro/Piscis: el valor de la belleza, el sacrificio, el servicio, la sumisión, el placer y la entrega.

Pero miremos más atentamente. Venus está exiliada en Aries. Cuando un planeta está en su exilio, no funciona fluidamente y es difícil integrarlo en la personalidad. 2nd Wave 2.jpgAsí, las amazonas están exiliadas de la sociedad. Venus exiliado en Aries es el mandato social a la mujer que dicta que tiene que callarse, que no puede tener iniciativa propia y que no debería defenderse por sí misma. Venus también está exiliada en Escorpio, aquí tenemos a la mujer manipuladora, aprovechadora, embaucadora, aquella a quien nos referimos coloquialmente con el término de bruja. Pero llama la atención lo siguiente. Marte en Escorpio no está exiliado sino que está en regencia. Es decir que el principio masculino sí tiene permitido mostrarse estratega y tejedor de planes difíciles de elucubrar, tendiendo trampas. En cambio, si la mujer se comporta así, es considerada malvada, está exiliada, fuera de su rol. Aries y Escorpio están relacionados porque comparten la regencia de Marte, un planeta vinculado con la libido, las pulsiones sexuales y el deseo. Aquí también se nos está diciendo que no la mujer debería tener fácil acceso a la expresión de su deseos sexuales pero el hombre sí “porque en él es natural”).

Por último, tenemos la condición de caída. Cuando un planeta está en el signo de su caída, se encuentra “débil, como entumecido”.  ¿En qué signo se encuentra en caída Venus? En Virgo, esta es la mujer crítica, inteligente, práctica. No es la imagen de la mujer dispersa, inocentona, fantasiosa que cree en el amor romántico sino la que busca sobrevivir y llevar una vida práctica.-cid_E4BE9A9DF9CC47E7A16CEAAF65DE1B7E-usuario Virgo hace referencia a la Virgen, y ¿cuál es el significado originario de Virgen? “Que conserva su estado o pureza original” o, dicho en castellano simple, que no se entrega. Y esto tampoco estaba bien, una mujer que no se entregaba estaba “como entumecida”.

Volvamos a Marte. Rige Aries y Escorpio, los dos signos donde Venus se exilia. Marte se encuentra exaltado en Capricornio: el hombre autónomo, que lucha por traer sostén a su familia, que tiene éxito social, que manda y es autoridad. En cambio, Marte está exiliado en Libra y Tauro. Por supuesto, no vaya a ser que un hombre se preocupe de embellecerse, agradar a los demás o buscar situaciones placenteras. Los hombres tienen que ser brutos. Y, ¿cuándo se considera que Marte está en caída? … Sí, en Piscis. La fantasía, el romanticismo, el amor universal y la sensibilidad son cosas de mujeres, no de hombres.

La Luna presenta una evidencia similar. Rige el signo de Cáncer relacionado con 1409233663146.jpg
lo maternal y la nutrición, el cuidado, el afecto, el amor. Pero se encuentra en caída en Capricornio. La advertencia está clara: que una madre no sea autónoma, que no sea eficiente por sí misma, que no sea la cabeza de familia, que no gane su propio sustento. Todo eso le corresponde al hombre.

Sin lugar a dudas, estos planteos pueden parecer exagerados. En realidad, tal vez lo sean. Venus en Virgo también podría denotar a las sacerdotisas que elegían conservarse para entregarse al culto de su divinidad preferida. Y no creo que hayan estado mal vistas por eso. Además, es probable que originalmente no hayan querido decir femenino sino ying y que no hayan sido capaces de hacerlo. Pero también es cierto que culturalmente el arquetipo de Venus se dibujó en un cuerpo de mujer. Y lo contrario para Marte. Quiere decir que arquetípicamente pensamos así.

Pero los arquetipos y la divinidad también conllevan dinamismo y cambio. Prueba de ello son los tránsitos, progresiones y direcciones. Absolutamente nada en el Universo está quieto. Creo empezar a oír un susurro que clama que se le otorgue un lugar 893067.jpgigualitario a la feminidad en astrología. Aparecen entonces las diosas de los antiguos panteones: Ceres, Vesta, Palas, Higia y Juno, quienes también están girando en nuestro Sistema Solar y presentes en nuestras cartas natales. Antiguas diosas veneradas, ahora relegadas a trozos rocosos en el Cinturón de Asteroides, separando el mundo interno (Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte) del social (Júpiter, Saturno). Vestigios de planetas que no pudieron ver la luz, creados durante la génesis de nuestro universo por estar sometidos a las fuerzas gravitacionales del gigantesco Júpiter. Estas diosas de enorme poder y fuerza se encuentran así relegadas a una no-regencia (al menos oficialmente) y a un lugar en el espacio donde quedan los vestigios de lo que quiso ser y no fue.

En mi más humilde opinión, necesariamente, esta negación de esta fuerza Screen-Shot-2013-09-08-at-3.26.54-PM.pngfemenina en el vocabulario astrológico da cuenta de una subjetividad machista y patriarcal que fue pasándose de siglo a siglo sin que lo notáramos. Y empiezo a preguntarme si, quizás, no sería hora de comenzar a cuestionarnos cómo estamos practicando la astrología, cuál es nuestra posición en la búsqueda de este equilibrio de géneros y si somos conscientes de qué tipo de realidad estamos creando. Con esto no quiero decir que haya que derrocar el antiguo sistema de regencias y dignidades de un día para otro. No me atrevería a hacerlo. No tengo la experiencia ni el conocimiento como para proponer tirar abajo milenios de práctica astrológica. Pero sí creo que debemos ser conscientes de los supuestos sutiles que esconden estas estructuras y recordar que, aunque sabio, también Ptolomeo era un ser humano atravesado por sus patrones culturales. Nos toca ahora resignificar el modelo astrológico. Quizás él haya construido confiando en nosotros y en nosotras, las generaciones futuras. Al fin y al cabo, era un empirista y no un crédulo.

 

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